El consumo de sal afecta a la retención de líquidos.
La ingesta de sal es la responsable de aumentar los líquidos dado que el organismo tiende a neutralizar el sodio reteniendo líquidos. Un exceso de sodio en el organismo cuesta a los riñones más de 24 horas de eliminar, lo que provocará retención de líquidos ya que obliga al corazón, al hígado y a los riñones a trabajar por encima de sus posibilidades.
Para no retener líquidos se recomienda:
Beber agua: las sales ingeridas se diluirán y se eliminarán más fácilmente del organismo. Se recomienda un consumo de, como mínimo, 2 litros de agua al día.
Limitar la sal: hasta que los riñones no consigan expulsar el exceso de sodio que se haya ingerido con los alimentos, el organismo retendrá líquidos.