Existe una relación directa entre el consumo de sal y la hipertensión arterial.
El 48% de la población adulta padece hipertensión.
Fuente Liviana, por su bajo contenido en sodio, ayuda a controlar la presión arterial. El exceso de sodio aumenta las probabilidades de padecer hipertensión arterial. Una dieta con un nivel bajo en sodio disminuye este riesgo.
Fuente Liviana, agua recomendada por la Fundación Española del Corazón
Fuente Liviana participa en el Programa de Alimentación y Salud de la Fundación Española del Corazón.
Además dota una beca para los miembros de la Sociedad Española de Cardiología, con el objeto de promover la investigación relacionada con la salud cardiovascular.
¿Qué es la presión arterial?
La presión arterial es la fuerza con la que la sangre es bombeada por el corazón a través de las arterias.
Es imprescindible para que la sangre se distribuya por los diferentes órganos de nuestro cuerpo. La presión normal en un adulto debería ser 140/90.
El corazón late unas 100.000 veces al día. Cuando la presión arterial es demasiado alta (hipertensión), aumenta la cantidad de trabajo del corazón y de sus arterias. Como el corazón tiene que trabajar más de lo normal por mucho tiempo tiende a agrandarse, y posteriormente le puede ser difícil responder a las exigencias del organismo.
¿Por qué ser bajos en sal es bueno para la presión arterial?
Diversos estudios han demostrado que hay relación entre el consumo de sal y la hipertensión arterial. Al aumentar la concentración de cloruro sódico en sangre se produce un incremento de la sed y, en consecuencia, un aumento del volumen de sangre. Todo ello implica que el organismo diluya la sal y la elimine junto con el exceso de agua. Sin embargo, el mecanismo de eliminación conlleva un problema, el aumento del volumen de líquido en los vasos sanguíneos y, consecuentemente, aumento de la presión arterial.
La importancia de una dieta baja en sodio
El consumo actual de sal en nuestro país se encuentra por encima de las necesidades reales de este mineral y de las recomendaciones de las instituciones sanitarias. Su exceso incrementa la retención de líquidos en el cuerpo y, en consecuencia, los valores de tensión arterial.
Cuanto menos sodio contenga la dieta, más fácil será eliminar ese exceso por la orina y así contribuir a normalizar los niveles de tensión arterial tanto en pacientes afectados por hipertensión primaria como secundaria. La dieta baja en sodio puede ser beneficiosa también en casos de enfermedad cardiovascular o hepática avanzada, e incluso recomendable con carácter preventivo para cualquier tipo de persona.
En el tratamiento de la hipertensión, es altamente recomendable una ingesta mínima de sodio, ya sea en forma de sal de mesa o como compuesto de otros alimentos y bebidas. Esta dieta, como complemento a las recomendaciones de su médico, contribuye a alcanzar las cifras tensionales correctas.
Algunos consejos dietéticos para controlar la hipertensión
- Beber 2 litros, como mínimo, de agua baja en sodio al día
- Consumir verduras y frutas todos los días, fuente de vitaminas, fibras y antioxidantes que le ayudarán a mejorar su digestión y bajar el colesterol.
- Consumir pescado, al vapor, al horno o a la plancha, por lo menos 2 veces a la semana, ya que le brindará grasa del tipo omega 3, ayudándole a la prevención de enfermedades del corazón.
- Reducir el consumo de alimentos salados como las aceitunas, atún enlatado y alimentos enlatados.
- Evitar consumir alimentos procesados como embutidos, sopas preparadas, bebidas gaseosas, etc.
- Consumir, en la preparación de sus alimentos, aceite de oliva, (también pepita de uva o canola)
- Condimentar sus alimentos con vinagre, limón, perejil, orégano o cebolla evitando la sal.
- Realizar ejercicio todos los días, para fortalecer su corazón y sus huesos y aumentar su capacidad respiratoria.